¿Es la masonería una sociedad jerarquizada?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, define a la masonería como una hermandad “jerarquizada” pero, ¿es realmente así?

Un malentendido común entre el público general es que la masonería es una sociedad altamente jerárquica organizada en grados, que del 1º al 33º definen la estructura de mando dentro de la Orden. Pues bien, nada más lejos de la realidad. No hay que confundir grado con cargo u oficio. El primero acredita una formación personal y es acumulativo mientras que el segundo es una función electa y tiene un carácter transitorio.

Las enseñanzas filosóficas y morales de la masonería se encuentran divididas en los llamados “grados”, que se van adquiriendo de manera progresiva, como si de un “curso de formación en humanidades” se tratase. La instrucción que reciben los masones se traduce en esa escala de grados, que no tiene un componente jerárquico, sino de formación. Un masón que tenga un grado mayor que otro no quiere decir necesariamente que “mande más”, sino que sabe más y tiene mayor experiencia. Del mismo modo que se obtiene una licenciatura, un máster o un doctorado, el masón puede ser un Aprendiz, un Compañero, un Maestro y más. Siguiendo con la misma analogía, dentro del sistema administrativo universitario, un académico puede ser, a su vez, el decano de una facultad o el rector de la universidad, igual que un masón puede ser el Venerable Maestro (Presidente) de una logia o el Gran Maestro de la Orden. El grado masónico es un título que acredita una serie de conocimientos y un recorrido individual, y habilita para ejercer otras funciones u oficios, pero no es un cargo en sí mismo ni supone ninguna prerrogativa de carácter ejecutivo o directivo dentro de la organización.

Además, los grados, que en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado van del 1º al 33º, se dividen en dos tramos: los básicos o simbólicos (del 1º al 3º, de Aprendiz a Maestro) y los altos grados o grados filosóficos (del 4º al 33º), ambos grupos gestionados bajo instituciones masónicas diferentes e independientes, por un lado la Gran Logia Simbólica Española, cuyas logias administran y otorgan del 1º grado al 3º, y el Supremo Consejo Masónico de España, cuyas logias (que de denominan capítulos, aerópagos, etc.) conceden los grados del 4º al 33º.

Los grados filosóficos (4º-33º) son en realidad un complemento y una profundización del grado de Maestro. En el Rito escocés son 33º, pero existen otros ritos y otros conjuntos de grados colaterales cada uno enmarcado en su tradición y con contenido diverso (Arco Real, Gran Capítulo del Rito Francés, etc). ¿Y cuales son las enseñanzas que contienen estos grados? Pues, por ejemplo, en el grado 3º, se representa la leyenda de la muerte de Hiram, personaje bíblico que encarna al Arquitecto del Templo de Salomón, y a través de su historia se plantea una serie de dilemas éticos y de reflexiones filosóficas relacionadas con el honor, la traición, la ignorancia, el fanatismo, la ambición o la redención. Algo similar se contiene el los demás grados.

Un masón de grado 33º no tiene una función jerárquica o una autoridad superior a un masón del 3º grado (es más, puede realizar íntegramente su carrera masónica sin haber ejercido nunca un puesto de responsabilidad dentro de la Orden), simplemente tiene más formación y conocimiento de las enseñas de la masonería y mayor experiencia (la experiencia es un grado, como se suele decir), dado que implica necesariamente que ha dedicado varios años en alcanzar ese bagaje dado el carácter progresivo y paulatino del método de enseñanza masónico.

 

Esquema de los grados filosóficos en el Rito Escocés y equivalencias en el Rito de York

Una vez alcanzado el grado de maestro, el masón puede optar por continuar en su formación accediendo a los grados filosóficos (y pasar a formar parte del Supremo Consejo Masónico de España) o quedarse en el grado de Maestro que, al fin y al cabo, representa la plenitud de la condición masónica y lo que habilita al masón para ejercer, ahora sí, los distintos cargos y funciones dentro de la masonería.

Por ejemplo, cada logia escoge a su presidente (que tiene el tratamiento de “Venerable Maestro”) por sufragio universal (todos los masones votan, tengan el grado que tengan, y su voto vale lo mismo), a sus vicepresidentes, secretario, tesorero, etc, como en cualquier otra asociación. Pero también hay otros cargos a los que un maestro masón puede optar dentro de la estructural nacional o federal a la que se adscribe su logia. Será Gran Maestro quien presida la obediencia o federación nacional de logias, en nuestro caso, la Gran Logia Simbólica Española. Igualmente dentro de ella, los maestros podrán ser elegidos como Grandes Consejeros, Grandes Oficiales, Maestros Jurados (componentes de la judicatura u órgano de arbitraje interno), etc.

Pero en masonería puede darse la (más que habitual) casualidad de que por ejemplo el Gran Maestro de la Orden sea sin embargo el Guardatemplo de su logia madre, en la que sigue trabajando como cualquier otro hermano, de tal forma que cuando se reúne su logia se le encargue el oficio más humilde de salvaguardar la entrada, mientras que cuando se convocan los órganos de la Gran Logia, es quien los preside con el más alto de los honores.

La MRH Nieves Bayo, Gran Maestra de la Gran Logia Simbólica Española y el MIH Joan Francesc Pont, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Masónico de España, son las dos máximas autoridades de la masonería liberal en España, pero no por su grado, sino por su cargo.

MRH Nieves Bayo, SGM de la GLSE

MIH Joan Francesc Pont, SGC del SCME

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